miércoles, 17 de agosto de 2011

TERREMOTO

   Era un día común y corriente, que al despertar a las 6 de la mañana sentías la brisa del mar, el calorcito de una mañana, los pajarillos alegremete cantando y el cielo azul con esas nubes blancas.
Ese día me levante y dí gracias a Dios por darme un día más al lado de mi familia y también por tener a los mejores hijos y marido. Bajé hacer desayuno, a mi esposo y dos hijos, los alisté para el colegio y despedí a mi marido, lleve a mis niños a la escuela y los despedí con un beso y un te amo. Ellos notaron que salía una lagrima de mi rostro y preguntaron -¿estás bién mami?-, yo solo dije: -que pase lo que pase siempre los cuidaría y amaría-. Al llegar a casa para alistarme para el gimnasio yo tenia un mal precentimiento, no le tomé importancia porque sabía que mis pequeños estaban protegidos. Pero yo no sabía que sucedía, entoces llamé a mi esposo y le pregunte que si estaba bien, el dijo que si, pero que iba a colgarme porque tenía que entrar a una reunión. Yo no sabía que esa llamada iba ser la última.


Pasaron 3 horas de haber dejado a mis hijos y yo sentía que algo sucedería, sin pensarlo fuí a la escuela donde se encontraban mis hijos y al verlos jugar en su almuerzo y que todo estaba bien, me tranquilizo un poco. Regresé a casa y preparé la comida, hice la comida favorita de mis hijos. Era la hora de la salida del colegio y anciosa los recogí. Al llegar a casa mi hijo mas (grande) fué a la cocina y vió su comida favorito y se alegró mucho, nos sentamos a comer porque Alonso (esposo) no llegaba a dormir, él llegaba al rededor de las 10:30 PM.
Al terminar de comer subimos a lavarnos los dientes y hacer tareas. Todos los días despues de terminar las tareas, llevaba a los niños a sus actividades físicas; Mariel (pequeña) bailaba balet y Roberto tennis. Al concluir sus entrenamientos fuimos a las nieves y pasar por algunas cosas que necesitaba Roberto para su proyecto final.

Llegamos a la casa, Mariel y Roberto tomaron su ducha, mientras yo preparaba la cena.
Cenamos tranquilos, después de cenar subieron los niños a lavarce los dientes. Resamos, los acosté, les dije cuanto los amaba y les conté un cuento. Al ver que ya estaban dormidos fuí a mi recamara y cuando me estaba quedando dormida escucho alarmas, ambulancias y de pronto ciento que todo da vueltas, me asomé por la ventana y veo gente corriendo, gritando y mucho polvo. En ese momento quize ir al cuarto de los pequeños pero escuché un ruido fuerte, como pude fuí y la pared de la recamara les había caido encima, en eso me cae una lámpara en la cabeza y me quedo inconciente.
Pasaron horas y cuando desperté estaba en el hospital y me dieron la noticia de que mis hijos y mi esposo habían fallecido, en ese momento también me quize morir, pero ahora yo se que mis angelitos me están protegiendo como yo no pude hacerlo.

1 comentario:

  1. Hola Susana

    Muy buena redaccion, interesante historia sobre el suceso de un Terremoto.

    No encontre ninguna falta de ortografia. Sigue asi.

    Saludos.

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