Era un día común y corriente, que al despertar a las 6 de la mañana sentías la brisa del mar, el calorcito de una mañana, los pajarillos alegremete cantando y el cielo azul con esas nubes blancas.
Ese día me levante y dí gracias a Dios por darme un día más al lado de mi familia y también por tener a los mejores hijos y marido. Bajé hacer desayuno, a mi esposo y dos hijos, los alisté para el colegio y despedí a mi marido, lleve a mis niños a la escuela y los despedí con un beso y un te amo. Ellos notaron que salía una lagrima de mi rostro y preguntaron -¿estás bién mami?-, yo solo dije: -que pase lo que pase siempre los cuidaría y amaría-. Al llegar a casa para alistarme para el gimnasio yo tenia un mal precentimiento, no le tomé importancia porque sabía que mis pequeños estaban protegidos. Pero yo no sabía que sucedía, entoces llamé a mi esposo y le pregunte que si estaba bien, el dijo que si, pero que iba a colgarme porque tenía que entrar a una reunión. Yo no sabía que esa llamada iba ser la última.
Pasaron 3 horas de haber dejado a mis hijos y yo sentía que algo sucedería, sin pensarlo fuí a la escuela donde se encontraban mis hijos y al verlos jugar en su almuerzo y que todo estaba bien, me tranquilizo un poco. Regresé a casa y preparé la comida, hice la comida favorita de mis hijos. Era la hora de la salida del colegio y anciosa los recogí. Al llegar a casa mi hijo mas (grande) fué a la cocina y vió su comida favorito y se alegró mucho, nos sentamos a comer porque Alonso (esposo) no llegaba a dormir, él llegaba al rededor de las 10:30 PM.
Al terminar de comer subimos a lavarnos los dientes y hacer tareas. Todos los días despues de terminar las tareas, llevaba a los niños a sus actividades físicas; Mariel (pequeña) bailaba balet y Roberto tennis. Al concluir sus entrenamientos fuimos a las nieves y pasar por algunas cosas que necesitaba Roberto para su proyecto final.
Llegamos a la casa, Mariel y Roberto tomaron su ducha, mientras yo preparaba la cena.
Cenamos tranquilos, después de cenar subieron los niños a lavarce los dientes. Resamos, los acosté, les dije cuanto los amaba y les conté un cuento. Al ver que ya estaban dormidos fuí a mi recamara y cuando me estaba quedando dormida escucho alarmas, ambulancias y de pronto ciento que todo da vueltas, me asomé por la ventana y veo gente corriendo, gritando y mucho polvo. En ese momento quize ir al cuarto de los pequeños pero escuché un ruido fuerte, como pude fuí y la pared de la recamara les había caido encima, en eso me cae una lámpara en la cabeza y me quedo inconciente.
Pasaron horas y cuando desperté estaba en el hospital y me dieron la noticia de que mis hijos y mi esposo habían fallecido, en ese momento también me quize morir, pero ahora yo se que mis angelitos me están protegiendo como yo no pude hacerlo.
Hola Susana
ResponderEliminarMuy buena redaccion, interesante historia sobre el suceso de un Terremoto.
No encontre ninguna falta de ortografia. Sigue asi.
Saludos.